En el año 1997 leí una nota acerca de los desayunos a domicilio. Pensé que era algo divertido, que yo podría hacer. Me tomó un tiempo decidirme y, finalmente, en 1998 comencé con Sweet & Kind. Pasé varios meses recorriendo comercios de decoración, artesanías y revistas, probando recetas y acorralando a amigos y parientes para que me dieran su opinión acerca de mis ideas. Estaba empecinada en lograr un obsequio que gustara a todos.
Con el tiempo, a medida que iba escuchando a mis clientes, fui descubriendo que ese era un objetivo imposible. Que, por ese camino, iría directo a la frustración. Así que, y eso fue lo más divertido de los años de Sweet & Kind, me dediqué a idear distintas presentaciones y obsequios. Contaban tanto la ocasión como el destinatario y el remitente. Llegué a la conclusión de que, mientras lo pudiera entregar, no tenía límite. Claro que se trataba de un negocio, por lo que el costo también pesaba.
A partir de 2003 incursioné también en el Marketing promocional, bajo la forma del "sampling" o entrega de muestras gratis, lo que los estadounidenses llaman "give something for nothing". Demás está decir que eso no es cierto.
Actualmente, me dedico a armar obsequios combinando distintos elementos. Siempre intentando acercarme a la idea del regalo perfecto, aquel que destaca la singularidad de la ocasión, el destinatario y el remitente. Cada vez que pienso un conjunto, imagino la situación de quien lo recibe. Intento dibujar en una pantalla posible, los gestos del destinatario. Como primera aproximación al tema: ¿No es eso lo que hacemos cada vez que elegimos qué regalar?
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